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15 de diciembre de 2012

485 mantas y una guerra de pulgares.


Tú no te olvidas de mi, pero yo de ti tampoco. A veces resulta que el tiempo pone a cada uno en su lugar, pero tu siempre vuelves a mi vida, siempre apareces cuando menos me lo espero, una tarde lluviosa o una noche fría de invierno, ahora sé que estas lejos, lejos de mi y de todo lo que yo podía ofrecerte, pero eso no hará que me rinda, porque el mundo está lleno de débiles y yo no soy una de ellos.

Hagamos un pacto sencillo:
Yo prometo quererte cada día un poco más que el anterior, estar a tu lado tanto en las buenas como en las malas, enseñarte a ver la vida por la parte positiva siempre. Decirte lo que me encanta y quedarme sin aliento tras los huesos.
Prometo besarte y abrazarte cada día en las despedidas y cuando lo necesites. También te prometo que lloraré contigo cuando estés mal, aunque también reiremos a cada segundo de nuestras vidas al pasar momentos inigualables, inolvidables e irrepetibles, momentos llenos de sonrisas, besos, abrazos cariñosos y muchos, muchos sentimientos.
Prometo estar a tu lado cuando te encuentres solo y nadie este a tu lado, cuando te encuentres desorientado y no sepas a quien acudir.
Prometo dedicarte cada hora, cada minuto, cada segundo, cada sonrisa y cada beso.
Prometo hacerte feliz, hacerte sonreír, que te sientas único y especial.

A cambio, yo no te pido nada, solo que estés conmigo para siempre.

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