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22 de diciembre de 2015

Dias grises.

Estoy harta.
Harta de que me mientan a la cara.
Harta de que me tomen por el pito del sereno.
Harta de que se piensen que por ser joven no tengo voz ni voto.
Harta de sufrir.
Y harta de sentir impotencia por todas las cosas que no me parecen justas.

Siempre es la misma historia, confias en alguien que crees que es sincero y luego te demuestran que no, y si pueden, te la clavan por la espalda.
Y ya no sólo es eso, es la gente que disfruta haciendo daño, que no se arrepiente de nada.

Sé que llevo tiempo sin escribir, sin expresarme. Supongo que dejé de ser una adolescente.
Que me hago mayor, muy a mi pesar. Supongo que ya no escribo para lo mismo, ni para los mismos.
Que he cambiado mi forma de ser y por ende, mi forma de escribir.

Yo antes soñaba con ser una gran escritora, de crear personajes que vivieran siempre en mi corazón... ahora... sueño con acabar los estudios y tener un trabajo que me llene.

Me di cuenta de que solo escribía cosas tristes, y supongo que es una manera de desahogarme, así que eso no lo cambiare.

Si no he escrito es porque no he estado triste, al menos no como para acudir a esto. Y por un lado me alegro, pero por otro me duele saber que solo puedo escribir si tengo un gran pesar.

Esto es todo por hoy, supongo.

15 de febrero de 2015

La promesa.


Te prometo que no volveré a dejarte cuando las cosas se pongan feas. Que no me importa tener ansiedad, no comer o no dormir. Pasaremos las malas épocas, los enfados, las riñas, las noches sin dormir y las malas caras. Y te prometo que volveremos a los buenos momentos. “Yo te prometo que yo jamás te haré una promesa que no pretenda cumplir”. Porque si algo nos impulsó a comenzar esta relación meses atrás, no seré yo la que vaya en contracorriente. Todos tienen crisis, unos más tarde y otros más pronto ¿Quién soy yo para cuestionar al amor? Sabes que adoro perderme entre tus brazos y más aún entre tus labios. Cuantas horas habré pasado mirando tu boca mientras dormías, o mientras hablabas, cada gesto, cada vez que mojabas tus labios o los mordías mientras hablabas. La espuma de la cerveza en tu barba. El contorno de tus piernas y los centímetros que hay entre tu boca y tu ombligo.  Cuantas noches he dormido apoyada en tu pecho, o cuantas veces has dormido abrazándome desde que nos dormimos hasta que amanece un nuevo día. No quiero que me dejes nunca, no quiero que te sueltes de mi mano. Quiero ir contigo por la calle, cogida de tu mano, que me acompañes a comprarme ropa para nuestras citas, que me lleves a la cama en brazos cuando me haya dormido contigo en el sofá. Que mientras haya un programa de fútbol en la tele me dejes dormir en tus piernas mientras acaricias mi pelo. Yo te prometo intentar hacerte feliz por la eternidad. Que cuando seamos viejitos recordemos estos tiempo y sonriamos al vernos todavía juntos. Me encanta pasar las noches hablando contigo por la cam, viéndonos a distancia. Verte cenar y sonreírme mientras hago caras y te hago burla. Me gusta cuando pones la cara de “no entiendo nada”, o cuando dices que si repetidas veces sonriendo.

Me gusta verte comer, verte dormir, verte reír, jugar a fútbol o como te concentras con los juegos del móvil. Me gusta que me digas lo guapa que voy, o lo preciosa que estoy recién levantada. Que me hagas esperar para abrirme el coche y tenga que decirte “ábreme nene” porque realmente estas esperando que lo diga para abrirme. Me gusta que pongas nuestras canciones en el coche cuando vamos a hacer un viaje largo de noche camino al cine, o incluso me gusta cuando me cantas canciones de melendi.