
Recuerdo tus labios rozando los míos, las yemas de tus dedos jugando al escondite en mi espalda, tus besos bajando de mi mejilla a mis costillas, saltando en picado desde mi pecho. Tu aliento entrecortado en mis tímpanos, tu piel y la mía deshaciéndose bajo este sol abrasador.
Nos deshacíamos de la ropa con la mayor brevedad posible, dejando nuestros cuerpos desnudos, abrazados; pegados el uno al otro como se pega la ventosa al cristal.
Recuerdo tu voz, casi inaudible. Susurrábamos por miedo a ser descubiertos. Hacíamos el amor como enamorados, pero follábamos como salvajes, con deseo, con pasión, con embestidas.
Yo arañaba tu espalda y tu mordías mi labio. Entrabas y salías de mi cuerpo llenándome de amor y vaciándome el alma.
Acariciabas mis mejillas, yo perdía mis dedos entre tu pelo, terminábamos juntos y nos recostábamos de nuevo cogiendo aire y abrazándonos. Yo me recostaba en tu pecho y tu acariciabas mi melena.
Entonces, y solo entonces dejaba salir un esperado te quiero.
Estamos exhaustos, nos hemos quedado sin aliento ;-)
ResponderEliminar3º de la ESO en clase de Castellano.